Pasar de ser bueno a excelente es posible gracias a estos consejos

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Mejorar un curso e-learning ya existente

Tu éxito dentro de la educación en línea se basará en el desarrollo de un buen contenido y su correcta integración con los recursos digitales. Para elevar la calidad de tu curso e-learning de buena a excelente debes tener en cuenta qué experiencia de enseñanza quieres que tus alumnos obtengan. Tu objetivo principal será crear un aprendizaje significativo a largo plazo, meta cuya calidad depende tanto de aspectos académicos como técnicos. ¡Sigue leyendo y toma nota!

¿Qué pasos debes seguir para conseguir tu objetivo?

Para crear el curso de los cursos, es importante que no cometas errores comunes a la hora de crear tu producto, por ejemplo: la inexistencia de interacción con los alumnos, no tener claro tu target o la creación de un contenido tan extenso que solo consiga aburrir al personal.

Como bien deberías saber, el alumno juega un rol más que representativo en los ambientes digitales, pues está obligado a entender qué contenido debe revisar para realizar las actividades que le corresponden. Para elevar la calidad de tu curso e-learning considera estos aspectos:

Vídeo. Si has decidido grabarte desarrollando un tema del contenido, asegúrate de mantener unos estándares de calidad para que al estudiante le resulte atractiva la visualización. Youtube, por ejemplo, recomienda un mínimo de 1280p x 720p. Esto puedes conseguirlo con una cámara semiprofesional o un móvil capaz de grabar en alta definición (HD).

Audio. ¿Hace falta decirlo? Tienes que mantener una buena calidad, pues si se percibe ruido o hay mucho eco perderás la atención de tus estudiantes. Te recomendamos emplear un micrófono conectado a tu dispositivo de grabación. En caso de no tener uno, localiza un espacio cerrado alejado de cualquier clase de bullicio. Si desarrollas algún podcast para tu curso, es elemental tener un excelente sonido, ya que la atención hacia el contenido será 100% auditiva.

Como consejo para estos dos puntos, puedes realizar un guion del contenido con el fin de facilitar el proceso de grabación. Si es demasiado complicado para ti rodar todo el material en una sola toma lo suficientemente extensa, realízalo por partes y luego une todo en edición. Optimizarás tu tiempo y evitarás cometer errores en medio del proceso.

Mide los tiempos. El estudiante de tu curso e-learning aprende a su propio ritmo y, al obligarle a utilizar Internet para su proceso de enseñanza, puede distraerse con facilidad. Para no perder su atención, elige contenidos concretos y de fácil aceptación. Crear materiales que puedan ser “digeridos” en períodos cortos de tiempo le motivará.

Interactividad. Tus alumnos no deben sentirse en soledad mientras realizan el curso, pues solo conseguirás desmotivarlos. La buena comunicación con ellos y la posibilidad de discusión serán tus grandes aliados. La experiencia de aprendizaje no debe quedar únicamente en la plataforma digital sino también en la atención del docente.

Videoconferencias. Realizar este tipo de acto en períodos determinados de tiempo permite que el estudiante se sienta más cercano al docente. Además, hace que tenga un rostro de referencia al momento de formular preguntas o al interactuar. ¡Maximiza las experiencias positivas!

Recuerda, la calidad de tu curso depende de un equilibrio perfecto entre el aspecto técnico, académico y emocional. Al finalizar el mismo, revisa nuevamente los contenidos, actividades y rendimiento de tus estudiantes. ¡Serás el amo de la formación online!

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